Prensa IVIC / Prensa Fundacite Bolívar. En el marco del cierre del año jubilar del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) y con motivo de ser este el Año de la Diversidad Biológica, el Centro Internacional de Ecología Tropical (CIET) del IVIC, organizó el simposio “Reserva de Biosfera Delta del Orinoco: actores, alcances y proyección de futuro”, con el fin de reunir a representantes de los entes responsables de la conservación y uso sustentable de esta zona.
La Reserva de Biosfera Delta del Orinoco (RBDO) se creó mediante decreto en el año 1991, con una extensión aproximada de 11,250 Km2. Es el hábitat de la etnia Warao y se caracteriza por poseer seis tipos de ecosistemas con una amplia diversidad de flora y fauna. Estas áreas se definen bajo un régimen de administración especial, con el objeto de reducir la pérdida de diversidad biológica, mejorar la calidad de vida de sus habitantes e impulsar las condiciones económicas, sociales y culturales para el desarrollo sostenible.
“La esencia de una reserva de biosfera es la conjugación en armonía entre la naturaleza y el ser humano. Esta sería la forma ideal de vivir en nuestro planeta para que no se deteriore. Cuando se analiza este concepto de biosfera, es fácil advertir lo alejado que está el mundo de lo que debería ser y por qué se está degradando el ambiente de manera tan acelerada”; así exhortó en el evento el doctor Jafet Nassar, quien es investigador del instituto y dirige actualmente el CIET. “Quisimos colocar sobre el tapete qué está pasando con esta reserva de biosfera y cómo va el proyecto. Aunque aun falta mucho por hacer, considero que cumplimos con el objetivo y al final surgieron buenas conversaciones entre las distintas entidades participantes para unir esfuerzos” informó.
Alcances
El proyecto bandera de la RBDO, “Conservación y uso sustentable de la diversidad biológica en la reserva de biosfera y humedales del Delta del Orinoco”, se inició en 2001 y ha sido ejecutado por el Ministerio del Poder Popular para el Ambiente (MINAMB) con el aporte financiero del Fondo Mundial para el Ambiente (GEF) y cofinanciado por el Gobierno Nacional.
El desarrollo de este plan ha sido posible con el apoyo estratégico de las Fuerzas Armadas Nacionales, empresas como PDVSA y CVG, Inparques, las comunidades de la etnia Warao, gobernación, alcaldías, empresas privadas y ONGs; bajo la directriz de una Comisión Permanente RBDO, comité interinstitucional dirigido por el Minamb con representación del Ministerio del Poder Popular para los Pueblos Indígenas (MPPPI), Ministerio del Poder Popular para la Agricultura y Tierras (MPPAT), Ministerio del Poder Popular para la Planificación y Desarrollo (MPPPD), Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores (MPPRE), Ministerio del Poder Popular para la Educación (MPPE) y Ministerio del Poder Popular para Ciencia, Tecnología e Industrias Intermedias (MPPCTII).
Representantes del ente gubernamental anunciaron durante el evento el progreso en la ejecución del proyecto, destacando como resultados: estudios de línea base con toda la información científica y social necesaria para desarrollar un Plan de Ordenación y Reglamento de Uso dentro de la reserva; identificación, formulación y realización de proyectos productivos sustentables en apoyo a las comunidades, tales como la cría del pato real, reforestación, sustitución de conucos por trinchas, pesca artesanal, entre otros; además de la producción de material divulgativo con información educativa en español y warao.
La propuesta de Venezuela para el ingreso de la RBDO a la red mundial de Reservas de Biosfera de la UNESCO se aprobó en el marco de la XV reunión del Comité Consultivo sobre este tema en relación al medio ambiente, celebrada en febrero de 2009 en la sede de la organización. La aceptación de la RBDO se anunció formalmente en la XXI Sesión de la Mesa del Programa sobre el Hombre y la Biósfera (MAB, por sus siglas en inglés), realizada en mayo de 2009, evento en el cual se oficializó como Reserva de Biosfera ante el mundo.
En común
Al simposio también asistieron representantes de varios organismos internacionales y nacionales, incluyendo un representante del Programa sobre el Hombre y la Biosfera (MAB, por sus siglas en inglés) de la UNESCO, Fundación Tierra Viva, Fundación La Salle de Ciencias Naturales, Cooperativa Makunaima, CVG, PDVSA y un representante del proyecto Reserva de Biosfera Delta del Paraná, Argentina.
Durante la jornada surgió un tema en común, por parte de entes gubernamentales y de las ONGs que acudieron: la presencia de la etnia Warao en la reserva hace que ésta sea particularmente especial y a la vez compleja de manejar.
Por un lado, se plantea el problema de la basura y los desechos dentro de la reserva, las nueve comunidades que allí habitan carecen en un 100% del manejo adecuado de los mismos; las condiciones de vida de la población Warao debe ser atendida, pues el agua que les rodea muchas veces es causa de muerte porque el 92% de las comunidades no tienen servicio de drenaje o de aguas servidas, el 88% requiere de servicio médico y el 72% de esas comunidades no tiene escuelas.
Por otro lado, y desde el punto de vista científico, el investigador del Centro de Antropología del IVIC, doctor Werner Wilbert insistió en la importancia de usar el conocimiento Warao acerca de su ambiente para entender la dinámica del delta, y en el caso de la reserva de biosfera se habla siempre de lo que debe enseñarse al Warao pero no de lo que ellos pueden enseñar. “Ellos conocen la multitud de ecosistemas que la conforman, transitan cualquier zona con más eficiencia que nosotros, entienden el proceso de sucesión vegetal, son capaces de reconocer de las diversas comunidades ecológicas presentes porque dependen de ellas para sobrevivir, entienden la relación entre topografía-suelo-flora y fauna y, además, es su derecho constitucional” concluyó.
El futuro
Con relación a las proyecciones a futuro, se ratificó la necesidad de continuar con la investigación y monitoreo de la zona, la actualización de las normativas de acuerdo al marco jurídico nacional e internacional y el compromiso de mejorar la calidad de vida de la población Warao, encauzando su inserción en el proyecto de conservación a fin de garantizar el desarrollo sustentable de los recursos y la vida de la reserva.